Nacer del espíritu
El evangelio del Apóstol Juan es el evangelio del espíritu, de los nacidos de nuevo, es el evangelio del hombre espiritual y de la vida eterna. Este es el único evangelio que narra el dialogo entre Jesús y el fariseo Nicodemo, sobre el nacimiento espiritual.
Si bien los evangelios son tratados sobre Dios desde la perspectiva cristiana, es decir tratados de Teología, desde el punto de vista de la filosofía el evangelio de Juan es único. Este evangelio describe la Gnosis, es decir en que consiste el renacimiento espiritual. La palabra Gnosis en griego significa conocimiento, es el termino usado en filosofía para describir el nacimiento del espíritu.
El viento en el evangelio de Juan es comparado con el espíritu santo:
"El viento sopla donde quiere:
tu oyes su voz,
pero no sabes de donde viene ni a donde va.
Lo mismo sucede
con todo el que ha nacido del Espíritu.
Juan 3:8
Una naturaleza es hacia lo que el ser tiende en su desarrollo explica Aristóteles en su libro Metafísica. La naturaleza del gusano es la mariposa, la naturaleza de la semilla es la planta que fructifica. De la misma manera la naturaleza del hombre es la conformidad a Dios.
La conformidad a Dios requiere de una transformación interior, de un segundo nacimiento. A través de este segundo nacimiento recibimos la esencia de Dios. Cuando nacemos del espíritu nuestra esencia es transformada, por la esencia de Dios.
Recordemos que la esencia del hombre es la razón y la esencia de Dios es la sabiduría. No podemos alcanzar la gracia a través de la razón, necesitamos de un auxilio especial, y este auxilio especial es el segundo nacimiento, también conocido como "Gnosis".
La Biblia nos enseña la diferencia entre alma y espíritu. Cuando prevalece el alma tenemos al hombre racional, cuando prevalece el espíritu tenemos al hombre espiritual. El segundo nacimiento es la transformación del hombre racional en hombre espiritual. Hablamos de un cambio de esencia. Recordemos Pentecostés en Hechos de los Apóstoles 2
A través de la Gnosis contemplamos las verdades divinas y somos participes del gozo de Dios. El segundo nacimiento es un salto de potencial, es un empujón hacia arriba, somos niños de nuevo, se activa el "ojo de la mente", aprendemos a confiar en los sentidos del espíritu, la intuición, la inspiración, la creatividad, el buen discernimiento. La constancia, el don de la serenidad es el camino hacia el segundo nacimiento como lo enseña la Parábola del sembrador.
En la religión católica apostólica Romana el nuevo nacimiento esta representado en el sacramento de la confirmación, donde se declara a la persona adulta, es decir confirmada en la fe, y en posesión de los 7 dones del espíritu santo.