La ley de la cosecha y la siembra
En los evangelios hay numerosas referencias a la Ley de la cosecha y la siembra, también conocida como ley del retorno: "no juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados", Lucas 6:37; también "todo lo que el hombre siembre, eso también segara", Gálatas 6:7.
En el evangelio de Lucas, Jesús expone esta ley como una continuación a la enseñanza de las bienaventuranzas, dentro del Sermón de la Montaña. La ley del retorno: cosecharas tu siembra, es una ley cósmica de balance y retribución, es una Ley ética de alcance universal.
Es una ley de balance porque tiende a la corrección del error al complementar la regla de Oro: haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti" Mateo 7:12.
También es una ley de retribución. Cosechamos bendición o maldición, en las bienaventuranzas de Lucas, cristo habla de la verdadera y la falsa felicidad, es decir las 4 bienaventuranzas (Lucas 6:20-23) y las 4 maldiciones (Lucas 6:24-26).
La Ley del Retorno se relaciona con las obras de la carne (Gálatas 5:19-21) y los frutos del espíritu (Gálatas 5:22-23) según que estilo de vida tengamos. La Parábola del buen Samaritano nos explica que elegimos entre el bien y el mal, practicamos el pecado, como el levita y el fariseo o vivimos rectamente como el samaritano.
El retorno del pecado es la muerte, la ruina y el retorno de los dones espirituales son la vida y la paz. Vivimos según la carne, practicamos el pecado; o vivimos según el espíritu, vivimos los dones recibidos, es decir buscamos lo correcto (don de consejo) y lo mejor (misericordia, mejoramiento continuo).
Hay que elegir entre dos estilos de vida (pecar o buscar lo correcto y lo mejor), el bien y el mal son soluciones del comportamiento humano. Cosechamos lo que sembramos, todo tiene un porque. Raramente el infortunio es producto del azar. Edificamos o destruimos, bendecimos o maldecimos.