Sitio dedicado al estudio

de la Filosofia y la Etica

El árbol se conoce por su fruto: significado y reflexión

El árbol se conoce por su fruto: significado y reflexión El árbol se conoce por su fruto: significado y reflexión

La Parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37) es una parábola o cuento ético que nos enseña que hay dos estilos de vida: "practicamos el pecado o vivimos Rectamente".
En una primera lectura parece un caso de Misericordia, pero si así fuera no estarían los fariseos. Los fariseos están en esta parábola para mostrar el contraste con el Buen Samaritano, frente al prójimo tenemos que elegir, seguimos de largo o somos colaborativos.
Los fariseos ven al prójimo y se preguntan a sí mismos: ¿Vamos a preocuparnos por su vida cuando nosotros tenemos que preocuparnos por la nuestra? y siguen de largo. Pecan porque sus vidas se guían por las ideas de: “busca tu felicidad”, “vive por ti y los tuyos”, es decir su propio bienestar, su familia y amigos más cercanos. Esto es lo que se conoce como “vivir según la carne”.
El Buen Samaritano ve la situación y en cambio, se "conmueve"; es decir le importa la situación, siente empatía, se coloca en el lugar del otro, y actúa según la regla de oro. Actúa así porque su lógica es mejorarse a sí mismo y mejorar a todo su entorno, sacando así a su prójimo de su situación de miseria y abandono. A esto se los conoce como “vivir según el espíritu”. Recordemos que la Regla de Oro, “Haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti” es conocida con el nombre de Rectitud.
Llevamos una vida llena de pecados (vivir según la carne) o una vida de Rectitud (vivir según el espíritu); el prójimo y el Bien Común importan o no. Estos estilos de vida dan frutos. "Cada árbol se reconoce por su fruto" nos dice el Evangelio en Lucas 6:44. Damos frutos y por esto somos conocidos. Una vida de Rectitud nos lleva a los frutos del espíritu y una vida llena de pecados nos lleva a fructificar las obras de la carne.
Cuando el prójimo y la justicia no importan, cuando todo se reduce a la queja y no se aborda en profundidad el problema de la Justicia y el Bien Común, basta que haya un grupo de personas ambiciosas para que los crímenes y los delitos comiencen.
Cuando el prójimo no importa, nuestras relaciones con los demás son "espalda contra espalda", cada uno sigue sus propias maquinaciones; el engaño y la mentira se vuelven la moneda corriente. La falsedad se impone. Actualmente es así como vivimos.
El bien (regla de oro) y el mal (pecado) son soluciones básicas en el ser humano. Afectan todas las áreas del ser humano y por lo tanto sus relaciones con el entorno. El bien y el mal son modos de discernir, de cribar, de elegir; somos egoístas o no.
Amamos lo que deseamos, cuando somos egoístas nuestro amor está enfocado en nosotros mismo y en las cosas materiales. En cambio, cuando nuestra vida se rige por mejorarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, es decir cuando estamos liberados de todo egoísmo, nuestro amor se dirige a las cosas sublimes y puras como Dios, el Bien Común y la Justicia.
La Parábola del Buen Samaritano es la base de todo el conocimiento ético y espiritual, porque nos explica el comportamiento real de las personas. La presencia o no de la empatía que es una facultad espiritual nos permite prever el comportamiento de las personas y sus resultados. No así la Virtud ni los mandamientos. Si las personas son empáticas se manifestaran los frutos del espíritu: la alegría, la paz, la felicidad, la concordia; y si no son empáticas los frutos de la carne y en particular los robos, los crímenes y los homicidios.
Tenemos que elegir, somos responsables de los que somos.

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

Suscribirse a nuestro boletín

Copyright V Evangelio © 2014. Todos los derechos reservados.